Una vez más, el mundo de la pastelería y la chocolatería demostró que también puede ser arte. Esta vez fue el turno de María Araujo, fundadora de María Amaría, quien diseñó una caja de chocolates para el nuevo edificio 1428 Residences en Brickell, Miami, Florida.
La pastelera se mudó de Ciudad de México a Madrid en 2022 con el sueño de dedicarse a su arte a tiempo completo. Hoy, su estudio de repostería tiene presencia en Europa, Estados Unidos y México, y su objetivo sigue siendo el mismo: que cada pieza trascienda el sabor y se convierta en auténtico arte comestible.
La caja de chocolates premium fue creada pensando en enriquecer la experiencia de quienes visiten este lujoso proyecto residencial desarrollado por 1428 Brickwell y Ytech. Cada detalle refleja la misma dedicación y cuidado que se puso en la construcción del edificio.
Lujo, diseño y chocolate en perfecta armonía
La obra de The Residences at 1428 Brickell combina lujo y sustentabilidad, buscando marcar un nuevo estándar en residencias de gran altura. Según Ytech, para este proyecto se seleccionaron los mejores materiales del mundo, logrando un equilibrio perfecto entre innovación y elegancia, y reflejando un compromiso tangible con la reducción de carbono a lo largo de sus 70 pisos.
En su cuenta de instagram es posible ver todo el proceso de selección a través de videos a estilo documental.
Ver esta publicación en Instagram
Siguiendo esta misma búsqueda incansable de calidad, la pastelera María Araujo transformó su inspiración en una edición súper exclusiva de chocolates, donde cada pieza refleja la dedicación y el cuidado que caracterizan a este proyecto residencial de lujo.
María cuenta que cada pieza fue diseñada en colaboración con un chocolatier local , tanto desde el sabor, como también la textura,el relleno y detalles visuales. Todo esto para poder lograr una experiencia inmersiva, ya que aunque las cosas pasan por los ojos, la boca nos ayuda a recordar y crear memorias.
Después de seis meses de trabajo, se crearon 250 sets de seis bombones cada uno. Cada pieza refleja la delicadeza del travertino, el brillo del bronce, la durabilidad de la madera, la fortaleza del titanio, la elegancia del vidrio y el verde tropical que rodea las costas de Miami.

Al final, el diseño no solo construye espacios ni objetos; crea experiencias. La unión entre lujo, sustentabilidad y creatividad, desde la arquitectura hasta cada detalle comestible, demuestra que cuando se combinan mundos distintos, el resultado puede ser algo mucho más grande que la suma de sus partes: momentos memorables que se sienten, se viven y, en este caso, también se saborean.
Créditos de las fotos: María Araujo